El bióxido de manganeso (MnO₂) es un componente clásico en la química cerámica. Se extrae principalmente del mineral pirolusita y actúa de tres formas clave dentro del taller: como colorante general, como modificador de texturas y como fundente secundario.
El manganeso es un óxido sumamente sensible al entorno del horno y a los componentes químicos que lo rodean:
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- Atmósfera de oxidación (Horno eléctrico): Produce tonos que van desde el marrón claro (en bajas concentraciones) hasta el marrón chocolate oscuro y el negro (en altas concentraciones). Si se combina con bases ricas en sodio o potasio (alcalinas), el color vira hacia matices púrpuras, ciruela o violetas.
- Atmósfera de reducción (Horno de gas o leña): Tiende a perder fuerza de color, ofreciendo tonos grisáceos, marrones muy pálidos o tonos amarillentos apagados.
- Bases con zinc: El zinc destruye el color del manganeso, convirtiéndolo en un tono marrón sucio o grisáceo poco atractivo.

